lunes, 17 de noviembre de 2014
Historia
A principios de los años 70, Roy Raymond se dio cuenta que al igual que él, a muchos hombres les daba vergüenza entrar a una tienda de ropa interior para comprarle prendas a sus esposas o novias, por lo cual decidió abrir una conservadora tienda de lencería donde las paredes fueran de madera para que nadie viera desde afuera quien entraba y la ropa estuviera en cuadros colgada en la pared para que los hombres pudieran elegirla y pedírsela a las vendedoras sin tener que buscar las prendas en los percheros.
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